Hi world!

No, no me he ido del país ni me he olvidado de que tenía un blog abierto ni he renunciado al mundo 2.0 ;) Lo que pasa es que estoy un poco liada, con muchas cosas que hacer y muchas cosas en la cabeza y aunque paso a diario por aquí para comprobar si habéis dejado algún mensaje, siempre acabo dejando el publicar en segundo lugar. A veces pienso que debería escribir más a menudo, otras me repito que es cuestión de prioridades. Y si bien tiempo podría sacar para escribir, prefiero tener la mente fresca para las otras cosillas que tengo entre manos. A saber:

- Nuevos proyectos y nuevos clientes.

Estoy empezando a trabajar con la Fundación EMET Arcoiris -especialistas en el tratamiento de adicciones-, con mucha ilusión y con muchísimas ganas, la verdad. Cuando abramos los canales os informaré por si queréis pasar por allí.

También, como ya viene siendo costumbre en verano, estoy desde hace dos días animando el Facebook del Mosquito Club. Es un gustazo, porque aunque se aleja un poco de lo que vengo haciendo no es un chiringuito cualquiera, es un espacio con una comunidad de verdad, que trabaja por el medio ambiente, con una programación cultural gratuita maravillosa y gestionado por unos chicos fabulosos que saben llevar el negocio sin renunciar a lo que de verdad les importa.

Sigo además con el Centro ABB, haciendo algunas cosillas que pronto espero verán la luz, y con trabajos más puntuales que van saliendo, además de buscar nuevos proyectos.

- English english english.

Tenía el inglés un poco oxidado y me he propuesto reactivarme y presentarme en un plazo de dos años al CAE (Advanced). Para quienes no sabéis lo que es, es el siguiente escalón del First. Con el objetivo bien claro, tengo que superar por mi cuenta de aquí a finales de agosto el nivel B2 en el que me quedé para poder matricularme del C1 en septiembre. Así que estudiando todos los días un par de horas, leyendo mucho en inglés y viendo muchas pelis y TED Talks ;) Go go go!

- Health 2.0.

A parte, estoy dándole cañita al tema del uso de las redes sociales para la salud, estudiando y leyendo mucho también, para poder sacarle el máximo partido a las herramientas que tenemos para comunicar algo tan importante. He recopilado un montón de material y voy poco a poco asimilando, y de camino me sirve para seguir practicando inglés.

- And so on…

Y a parte de eso… pues las cosillas normales: llevar la casa pa’lante, cuidar un poco de la gente a la que quiero y disfrutar con ellos, sacar algún rato para seguir con mi colcha de Patchwork… :)

Así que, no pretendo que sea una excusa, pero ésta es la explicación de por qué ando un poco perdida ;)

PD.: ¡Por cierto! Qué chulada Instagram… Ya ya, no es ninguna novedad, pero… ;)

Sobre retos, prueba y error

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Ayer estuve en el IX Encuentro de La Innovadora Social (para quienes no les conozcáis, un proyecto más que recomendable donde aunar fuerzas, ideas y ganas de emprendedores sociales, ONG, administraciones, empresas y organizaciones de perfil social). Había asistido a los dos primeros encuentros pero, por diferentes motivos, me había ido dejando pasar los siguientes.

Ayer me animé, ¡y menos mal! Porque conocí un proyecto que me apasionó, y del que ya me habían dado algunas pistas desde XUL Comunicación Social: el proyecto Social Innovation for Comunities (SIC), de UP Social.

De forma resumida (escucharlos es apasionante), SIC es una iniciativa para resolver retos sociales. Para conseguir este objetivo, identifican problemas de la comunidad y facilitan la implantación de soluciones innovadoras con impacto social demostrado en cualquier parte del mundo.

¿Cómo? Pues buscando iniciativas que han funcionado en otras partes del planeta, seleccionando algunas a través de un jurado participativo, y trayendo a España a los responsables de dichas iniciativas para que expliquen el proceso.

Por ejemplo, en Barcelona se planteaba el reto de hacer más efectiva la contratación de personas con discapacidad. ¿Cómo podía hacerse? Pues una posibilidad era dejar de pensar la discapacidad en términos de “no pueden” para pasar al plano del “qué pueden” promoviendo puestos de trabajo de calidad, sacando el mayor partido de las grandes capacidades fruto de sus parciales discapacidades. Es lo que hace Discovering Hands, en Alemania, una empresa que ha creado un equipo de mujeres ciegas que detectan por el tacto tumores de mama de 5 mm (¡una pasada!).

La prueba y error toma demasiado tiempo y recursos, así que, ¿por qué no importar y adaptar soluciones ya probadas?

¡Quiero saber más sobre el proyecto SIC!

No busques trabajo…

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Por norma no me gustan las personas que crean su identidad (o su pose, que es diferente) en el sarcasmo, en la acidez, en la crítica siempre. Eso me pasa con Risto Mejide, y sin embargo, esta vez he leído un texto suyo de principio a fin:

NO BUSQUES TRABAJO, Risto Mejide

No busques trabajo. Así te lo digo. No gastes ni tu tiempo ni tu dinero, de verdad que no vale la pena. Tal como está el patio, con uno de cada dos jóvenes y casi uno de cada tres adultos en edad de dejar de trabajar, lo de buscar trabajo ya es una patraña, un cachondeo, una mentira y una estúpida forma de justificar la ineptitud de nuestros políticos, la bajada de pantalones eurocomunitaria y lo poco que les importas a los que realmente mandan, que por si aún no lo habías notado, son los que hablan en alemán.

No busques trabajo. Te lo digo en serio. Si tienes más de 30 años, has sido dado por perdido. Aunque te llames Diego Martínez Santos y seas el mejor físico de partículas de Europa. Da igual. Aquí eres un pringao demasiado caro de mantener. Dónde vas pidiendo nada. Si ahí afuera tengo a veinte mucho más jóvenes que no me pedirán más que una oportunidad, eufemismo de trabajar gratis. Anda, apártate que me tapas el sol.

Y si tienes menos de 30 años, tú sí puedes fardar de algo. Por fin la generación de tu país duplica al resto de la Unión Europea en algo, aunque ese algo sea la tasa de desempleo. Eh, pero no te preocupes, que como dijo el maestro, los récords están ahí para ser batidos. Tú sigue esperando que los políticos te echen un cable, pon a prueba tu paciencia mariana y vas a ver qué bien te va.

Por eso me atrevo a darte un consejo que no me has pedido: tengas la edad que tengas, no busques trabajo. Buscar no es ni de lejos el verbo adecuado. Porque lo único que te arriesgas es a no encontrar. Y a frustrarte. Y a desesperarte. Y a creerte que es por tu culpa. Y a volverte a hundir.

No utilices el verbo buscar.

Utiliza el verbo crear. Utiliza el verbo reinventar. Utiliza el verbo fabricar. Utiliza el verbo reciclar. Son más difíciles, sí, pero lo mismo ocurre con todo lo que se hace real. Que se complica.

Da igual que te vistas de autónomo, de empresario o de empleado. Por si aún no lo has notado, ha llegado el momento de las empresas de uno. Tú eres tu director general, tu presidente, tu director de marketing y tu recepcionista. La única empresa de la que no te podrán despedir jamás. Y tu departamento de I+D (eso que tienes sobre los hombros) hace tiempo que tiene sobre la mesa el encargo más difícil de todos los tiempos desde que el hombre es hombre: diseñar tu propia vida.

Suena jodido. Porque lo es. Pero corrígeme si la alternativa te está pagando las facturas.

Trabajo no es un buen sustantivo tampoco. Porque es mentira que no exista. Trabajo hay. Lo que pasa es que ahora se reparte entre menos gente, que en muchos casos se ve obligada a hacer más de lo que humanamente puede. Lo llaman productividad. Otra patraña, tan manipulable como todos los índices. Pero en fin.

Mejor búscate entre tus habilidades. Mejor busca qué sabes hacer. Qué se te da bien. Todos tenemos alguna habilidad que nos hace especiales. Alguna singularidad. Alguna rareza. Lo difícil no es tenerla, lo difícil es encontrarla, identificarla a tiempo. Y entre esas rarezas, pregúntate cuáles podrían estar recompensadas. Si no es aquí, fuera. Si no es en tu sector, en cualquier otro. Por cierto, qué es un sector hoy en día.

No busques trabajo. Mejor busca un mercado. O dicho de otra forma, una necesidad insatisfecha en un grupo de gente dispuesta a gastar, sea en la moneda que sea. Aprende a hablar en su idioma. Y no me refiero sólo a la lengua vehicular, que también.

No busques trabajo. Mejor busca un ingenuo, o primer cliente. Reduce sus miedos, ofrécele una prueba gratis, sin compromiso, y prométele que le devolverás el dinero si no queda satisfecho. Y por el camino, gánate su confianza, convéncele de que te necesita aunque él todavía no se haya dado cuenta. No pares hasta obtener un sí. Vendrá acompañado de algún “pero”, tú tranquilo que los peros siempre caducan y acaban cayéndose por el camino.

Y a continuación, déjate la piel porque quede encantado de haberte conocido. No escatimes esfuerzos, convierte su felicidad en tu obsesión. Hazle creer que eres imprescindible. En realidad nada ni nadie lo es, pero todos pagamos cada día por productos y servicios que nos han convencido de lo contrario.

Por último, no busques trabajo. Busca una vida de la que no quieras retirarte jamás. Y un día día en el que nunca dejes de aprender. Intenta no venderte y estarás mucho más cerca de que alguien te compre de vez en cuando. Ah, y olvídate de la estabilidad, eso es cosa del siglo pasado. Intenta gastar menos de lo que tienes. Y sobre todo y ante todo, jamás te hipoteques, piensa que si alquilas no estarás tirando el dinero, sino comprando tu libertad.

Hasta aquí la mejor ayuda que se me ocurre, lo más útil que te puedo decir, te llames David Belzunce, Enzo Vizcaíno, Sislena Caparrosa o Julio Mejide. Ya, ya sé que tampoco te he solucionado nada. Aunque si esperabas soluciones y que encima esas soluciones viniesen de mí, tu problema es aún mayor de lo que me pensaba.

No busques trabajo. Sólo así, quizás, algún día, el trabajo te encuentre a ti.